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Oparipuina: El Reino de la Alegría (gazteleraz)

 

fuente: pazmundial.info

fuente: pazmundial.info

Érase una vez el Reino de la Alegría donde tenían un gravísimo problema. El rey Numa había perdido la alegría y con ella la capacidad de hablar; solamente podía llorar y llorar. Era grave el problema porque esta pena era tan contagiosa que todos los hombres del reino empezaron a llorar igual que lo hacía el rey, y también se quedaron sin poder hablar.

La reina, Karloty, estaba muy  muy preocupada y de tanto preocuparse también comenzó a estar triste retriste y para cuando se dio cuenta acabó como su amado rey: llora que te llora y sin poder hablar. Y, por supuesto, todas las mujeres del reino se quedaron igual.

Henar

Henar

El rey y la reina tenían dos preciosas hijas: la princesa Henar de ocho años y la princesa Leire de seis. Las dos hermanas intentaban hacer reír a sus padres, querían que volvieran a ser felices. Contaban chistes, inventaban historias divertidas, bailaban como locas… pero nada conseguían.

 

Las princesas, al igual que los demás niños y niñas del reino, empezaron a preocuparse mucho. Pero, como sabían que preocuparse  y no hacer nada más era la forma más rápida de perder la alegría, decidieron reunirse para ver si entre todos eran capaces de solucionar este gravísimo problema.

Leire

Leire

 

¿Cómo era posible que todos los adultos estuvieran siempre tristes y llorando en el Reino de la Alegría? ¡Eso no se podía permitir! ¡Había que hacer algo ya!

-¡Escuchadme todos! He encontrado un libro en la biblioteca que explica qué es lo que está pasando- dijo el hijo de la bibliotecaria del reino.

El niño les contó que en el Bosque Tenebroso vivía un monstruo que una vez perdió su alegría y desde entonces, cada cincuenta años, sale de su guarida para acercarse al Reino de la Alegría a robar la alegría a todo el que puede.

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-Pues tendremos que ir a recuperar la alegría de nuestros padres a la guarida del monstruo- dijo la princesa Henar muy decidida.

-Pero no podemos ir todos- opinó la princesa Leire,- somos muchos y haremos mucho ruido. Si el monstruo nos oye se marchará o, peor aún, nos esperará escondido para darnos un susto y quitarnos a nosotros la alegría también.

-¡Eso no lo podemos permitir!- dijeron todos preocupados.- Sin alegría no se puede vivir mucho tiempo.

- Tendremos que elegir al niño o la niña más alegre del reino y con mayor valentía también, pues cruzar el Bosque Tenebroso y enfrentarse a un monstruo requiere mucho valor- propuso el hijo del panadero.

Todos sabían lo que tenían que hacer. Así que se quedaron muy calladitos y, desde el silencio, miraron hacia sus corazones para que así la luz que había en ellos se pudiera ver alrededor de su cuerpo. El que estuviera rodeado de mayor cantidad de luz era el más alegre y también el más valiente.

Pero se llevaron una gran sorpresa, pues todos tenían la misma luz, del mismo color y de la misma intensidad. Todos eran valientes y vivían rodeados de alegría. Entonces, ¿cómo solucionar este nuevo problema? Porque estaba claro que todos no podían ir.

-¡Ya sé qué podemos hacer!-dijo muy convencida la princesa Leire.- Podemos unirnos por parejas para ver si así tenemos más valor y alegría que de uno en uno.

bikoteY así lo hicieron. Unos y otros se fueron dando las manos para unirse: unos se unieron entre amigos, otros entre hermanos, otros entre vecinos… ¡Ya tenían la solución! Entre todas ellas había una pareja que brillaba con más intensidad que todas las demás, eran las princesas, que como estaban tan unidas, juntas irradiaban tanta luz como el sol de un día de verano.

Rápidamente empezaron los preparativos. Cogieron comida y bebida pues no sabían cuando volverían. Además, la princesa Henar, que era la domadora de caballos del reino, ya que era  la única capaz de hablar con todos los animales, trajo dos de sus mejores ponis azules para llegar más rápidamente a la guarida del monstruo.

poni urdinaponi urdinaLas princesas Henar y Leire rápidamente partieron hacia el Bosque Tenebroso. Cuando llegaron a la linde del bosque se asustaron un poco pues éste era triste y oscuro, pero las princesas unieron sus corazones y se llenaron de más valor. Y, por supuesto, siempre estaban sonriendo porque ésta era la única manera de no perder la alegría. Y así se adentraron en el bosque sin hacer ruido, pues los ponis eran unos animales muy silenciosos y tranquilos.

Llevaban un tiempo caminando cuando escucharon a un niño llorar. Se apresuraron a ir hacia donde venía ese sonido y, al llegar un claro, ¡allí estaba el monstruo! Era feo, con mucho pelo, seis patas, sucio, lleno de barro, con una cabeza enorme de grande y babeante. Pero lloraba como un bebé. A las princesas no les dio miedo, más bien daba pena.

Entonces la princesa Henar que sabía hablar con todos los bichos vivientes del planeta le preguntó:

-Pero, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras como si fueras un bebé si ya eres mayor?

El monstruo sorprendido dejó de llorar. Hacía años y años que nadie le hablaba, ya que estaba siempre solo, muy solo y no supo qué decir.

-¡Pero contesta hombre que estamos esperando tu respuesta!- insistió la princesa Henar.

-Es que estoy muy triste- contestó al fin lloriqueando de nuevo.- Una vez hace ya muchos siglos perdí mi alegría jugando al escondite y, como desde entonces siempre estaba triste, nadie quiso jugar más conmigo y me vine al bosque a vivir.

-Pero eso tiene solución- le explicó la princesa Henar.

-Sí, por eso salgo cada cincuenta años a buscar mi alegría, pero como no la encuentro me traigo la del rey y la reina del Reino de la Alegría. Pero no funciona, desde entonces nunca he vuelto a ser feliz.

La princesa Henar explicó toda la historia a la princesa Leire y esta muy entusiasmada dijo:

-¡Ya sé cómo solucionar el problema!

Sacó de su bolsa una nariz de payaso, se la puso y empezó una gran actuación: contó hasta cincuenta y cinco chistes seguidos, bailó, cantó, inventó historias divertidas… La princesa Henar se partía de risa, ¡es que su hermana era tan divertida!

Y el monstruo, ¿qué hacía el monstruo? Pues al principio seguía llorando, pero al llegar al chiste cincuenta y cinco dejó de llorar. Después, viendo bailar a la princesa Leire empezó a sonreír. Más tarde, al escuchar las carcajadas de la princesa Henar, también empezó a reírse tímidamente.

Y así fue como empezó su trasformación. Mientras se reía, su cuerpo empezó a cambiar: se le cayeron dos patas;  la cabeza era la de un caballo; dejó de babear; su color cambió, era blanco y luminoso.  Y cuando soltó la primera carcajada sonora y pomposa le salieron dos bellas alas que extendió con fuerza. ¡Era un caballo volador! ¡Era precioso!

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Al encontrar su alegría había dejado de ser un monstruo y se había trasformado en lo que realmente era: un precioso caballo blanco que volaba. Los tres estaban tan contentos que se pusieron a reír, a cantar, a bailar, a saltar… Y en ello estaban cuando aparecieron corriendo todos los niños y niñas del reino, y tras ellos el rey Numa y la reina Karloty y los demás adultos. Todos y todas reían, estaban contentos; la alegría había vuelto.

Los reyes dieron las gracias a sus hijas y a todos los niños y niñas que habían sido capaces de mantener la alegría mientras lograban solucionar un problema gravísimo. Después, decidieron adoptar al caballo volador como su mascota preferida y se lo llevaron al castillo para que nunca más tuviera que vivir solo ni tuviera que robar la alegría de otros.

Y desde entonces las princesas Henar y Leire se encargaron de que nadie estuviera triste nunca más. Además sabían que mientras sus corazones estuvieran unidos serían invencibles; siempre estarían llenas de valor,  alegría y amor para el resto de sus vidas.

 Diciembre 2012  Pily

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About TTiKLiK!

3 comments

  1. ¡Que bonito es éste cuento lleno de alegría y esperanza, donde lo más feo se convierte en lo más bello, pues la alegría y el amor transforman a cualquier ser¡

  2. Un maravilloso cuento que te emociona, que te llega a lo más profundo. Un cuento donde no hay buenos ni malos sino el increible poder que tienen: la risa, la alegría, la vitalidad de l@s niñ@s; capaces de transformarnos a los adultos y conseguir rescatar lo mejor de nosotr@s mism@s.
    Un precioso canto a la esperanza.
    Gracias Pily por este regalo.

  3. Gracias Maite , Carloti y Manu por los comentarios :)

    ¡¡Feliz 2013!!

    TTiKLiK! taldea

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