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Sobreprotección: ¿Le estaré dando más o menos de lo que necesita?

 

Cuántas veces hemos oído o dicho a nosotrxs mismxs “estoy sobreprotegiendo a mi hijx”, o que lo estoy “mal-acostumbrando”; las consecuencias que nos puedan acarrear estos actos a nosotrxs y a nuestrxs hijxs nos preocupa.

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Oír o pensar que estamos sobreprotegiendo al/la niñx nos produce rabia, preocupación e impotencia pero a la vez podemos darnos cuenta de que la sobreprotección es una etiqueta que se les aplica a unas acciones concretas y que es solo cuestión de interpretación.

En la opinión de la autora todas las madres y todos los padres ponemos cosas a ambos lados de la balanza: por una parte les sobreprotegemos y por otra no les damos lo suficiente. Está claro que por nuestras circunstancias algunos pondremos más de un lado que de otro, pero todxs tenemos algo en los dos lados.

Darle todo lo que necesita para satisfacer las necesidades para una infancia sana (afecto, seguridad, alimentación, contacto, atención…) y  ayudarles a cada unx con su ritmo en el proceso de crecimiento y poder respetar todas sus facetas en el desarrollo sin mirar el reloj (motricidad, sueño, alimentación, escolarización, el control de los esfínteres, las emociones…) NO es sobreprotección. Esto es ofrecer, satisfacer sus necesidades, ayudarle a crear unos vínculos seguros para el apego. Eso le ayudará a hacer frente a la vida con seguridad y confianza en las mejores condiciones.

 

¿A QUE LE LLAMAMOS SOBREPROTECCION?

gainbabesa2A) Le hago lo que el/ella es capaz de hacer

Sabe hacerlo pero no quiere: por una parte es posible que esté sufriendo una regresión, en este caso satisfacer sus necesidades desde la comprensión puede ayudarle a adelantar.

Por otra parte, es posible que quiera que lo hagamos nosotrxs porque le supone un esfuerzo y nosotrxs se lo facilitamos. Teniendo en cuenta de que a medida que se haga mayor irá adquiriendo más responsabilidades tanto en el colegio como en casa, según la autora, darle lo que nos pide cuando pueda y quiera es colaborar y aligerar. Ya que cuando nosotrxs no estamos o cuando no podemos ya sabe hacerlo y lo hace. Facilitarle el trabajo no afecta a su autonomía.

Sabe hacerlo pero nosotxs no queremos: en algunos casos el/la niñx puede tener la motivación para hacer algunas cosas pero nosotrxs le tomamos la delantera haciéndolo o tomando decisiones que le corresponden, igual porque así es más fácil para nosotxs, porque aseguramos que llegaremos a la hora, porque le queremos evitar el pasarlo mal o que sufra, porque nos ayuda a satisfacer nuestras necesidades…Aquí si que hay más peligro en sobreproteger al/la niña y darle más de lo que necesita, siguiendo con esa inercia.

Sería importante hacer una valoración y saber si nuestros actos y actitudes van en concordancia con las metas que queremos conseguir con el/ella (que sea autonomx, que tenga auto-confianza, que sea responsable…). Es decir, a ver si estos modos son EFICACES a corto o medio plazo. Si no lo son, sería interesante pensar en explorar otras vías para conseguir nuestros objetivos.

 

B) Cuando mi comportamiento no le deja aprender por si mismx

Queremos que nuestrxs hijxs sean autonomxs, reponsables, que maduren…pero todo esto no será posible si no les dejamos espacio para aprender.

Si queremos fomentar la autonomía, seguridad y la confianza en ellxs, es importante dejar de controlarles y confiar en ellxs, siempre sin olvidar los valores y metas que son importantes para nosotxs y tomándolos en cuenta. Por eso será importante que mientras lxs hijxs aprenden de sus errores, seamos compañerxs de viaje ofreciéndoles nuestro acompañamiento y comprensión.

Podemos preguntarnos si estamos dispuestxs a:

- ¿Entender sus razones?

- ¿A aceptar el resultado de sus decisiones aunque nos imaginemos que van a errar?

- ¿Estáis dispuestos los dos (tú y tu hijx) a buscar otras vías que os tomen en cuenta a los dos?

La definición de José Saramago sobre lxs hijxs: “Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de cómo nosotros aprender a tener coraje.

Si, ¡eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado ¿perder? ¿cómo? ¡No es nuestro! Fue apenas un préstamo… EL MÁS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRÉSTAMO ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”.

Cuando ayudamos a satisfacer las necesidades de nuestrxs hijxs desde la protección y el  cariño, y les dejamos espacio para tomar sus decisiones, estamos ofreciendo la oportunidad de ser AUTONOMXS Y RESPONSABLES.

Traducción de un texto de Nerea Mendizabal

 

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3 comentarios

  1. Me gusta el artículo. Pero este citado realmente es de José Saramago?? Cual es vuestra fuente, dóndo lo dijo o lo escribió?

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