Alaitz GarmendiaColaboraciones

Los hijos-as después del divorcio

 

Alaitz Garmendia 2015/06/25

La tasa de divorcios ha ido en aumento en los últimos años. Según los datos del Consejo del Poder Judicial, en Guipúzcoa se produjeron 1.199 divorcios en 2013. Teniendo en cuenta que 731 parejas tenían al menos un hijo, muchos niños-as se verán en los próximos años inmersos en procesos de separación-divorcio en Guipúzcoa.

Como resultado inmediato del divorcio o la separación, la mayoría de los niños experimentan estrés emocional. Aunque los progenitores hablen con los hijos-as sobre los cambios en la familia (cambio de vivienda, con quién van a vivir, o cuando van a ver a sus progenitores), los hijos-as sienten confusión y aprensión al cambio en las relaciones familiares y en su propia vida. 

Niños- as (0-6 años)

  • Los más pequeños no entienden lo que significa la separación-divorcio. Aún así, todos se dan cuenta de que uno de los progenitores ya no vive en casa.
  • Cambios en la alimentación y sueño.
  • Miedo y ansiedad, sobretodo, si no han recibido ninguna explicación por parte de los progenitores.
  • Pueden estar tristes y llorar mucho más. Por una parte pueden mostrarse emocionalmente fríos y por otro pueden estar pegados a sus progenitores.
  • A menudo tienen la esperanza de que los progenitores se reconcilien.
  • Pueden estar enfadados ante la separación-divorcio, pero no son capaces de entender y expresar sus sentimientos.
  • Regresiones conductuales a nivel escolar, control del esfínter y alimentación.

Etapa escolar (6-12 años)

  • Entienden que sus padres están enfadados y que ya no vivirán más juntos.
  • Sentimientos de culpabilidad. Pueden pensar que su conducta tiene impacto en las decisiones parentales y pueden llegar a tomar partido en los conflictos parentales.
  • Enfado-ira hacia uno de los progenitores, hacia el que identifican como el responsable de la separación-divorcio.
  • Añoranza por la figura parental ausente; el progenitor no custodio.
  • Pueden mostrar sentimientos de pérdida, rechazo, impotencia y soledad.
  • Sentimientos de vergüenza, indignación y resentimiento respecto al comportamiento de sus padres.
  • Miedos y fobias.
  • Dolencias psicosomáticas y problemas de concentración.
  • Pueden aliarse con un progenitor, lo cual influye negativamente en la relación con el otro progenitor.
  • Baja autoestima y problemas de identidad.

Adolescentes (13-18 años)

  • Entienden la separación-divorcio, pero en general tienen dificultades para aceptar la nueva situación familiar.
  • Tensión, ansiedad, enfado e ira.
  • Conflicto de lealtades; a la hora de tomar decisiones respecto a con quien vivir, cuando ver al otro, …
  • Son conscientes de las dificultades económicas y psicológicas por las que están atravesando los progenitores.
  • Hipermadurez; pueden asumir responsabilidades en el cuidado de los hermanos pequeños y en la relación con el progenitor emocionalmente dependiente.
  • Buscan apoyo en los amigos o en la familia extensa.

No todos los hijos-as presentan las dificultades anteriormente descritas. En general, el conflicto parental y la no adaptación al divorcio de uno o ambos progenitores tienen un impacto importante en el bienestar de los hijos-as. La ex pareja muestra emociones intensas y contrapuestas como hostilidad, preocupación por la ex pareja, ira, rechazo, pena y ansiedad.

Aunque la tasa de divorcios contenciosos disminuye cada año, la mayoría de los divorcios suelen ser tensos debido a la carga emocional de los progenitores. En ese contexto, el conflicto parental puede repercutir negativamente, puesto que los hijos-as pueden convertirse en los mediadores, figura de apoyo para uno de los progenitores o responsables del cuidado de los hermanos pequeños. El hecho de adoptar el rol de adulto influye negativamente en su desarrollo social, psicológico y emocional. Aunque en un principio parezca que los niños y adolescentes que han experimentado el divorcio de sus padres se encuentran bien, se ha observado que los que vivían ese tipo de situaciones en la familia presentan problemas de conducta posteriormente (ansiedad, depresión, agresividad, conducta antisocial, conflicto entre iguales, fracaso escolar, etc.). Por ello, veo necesario llevar a cabo intervenciones grupales dirigidas a los hijos-as con el objetivo de ofrecer un espacio para hablar de las emociones acerca de la separación-divorcio, disminuir la sensación de aislamiento, aclarar las ideas falsas sobre el divorcio, y trabajar la comunicación con el fin de mejorar las relaciones con los progenitores.

-La separación-divorcio parental no es un acontecimiento traumático, pero las relaciones familiares posteriores serán determinantes en la adaptación social, psicológica y emocional de los hijos-as-

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