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0-5 años. ¿’Hiperactividad’?

 

La mal llamada “HIPERACTIVIDAD”, existe, no es una moda ni un deseo de los padres por tener un “hijo perfecto”.

Se trata de un trastorno de origen neurobiológico y carácter hereditario y cuya definición médica es “Trastorno de Déficit de Atención con HiperactividadTDAH con 3 subtipos:

  • predominio de déficit de atención,
  • predominio de hiperactividad y 
  • combinado.

El objetivo de estas líneas es dar unas pequeñas pautas para la búsqueda de un diagnóstico temprano y para un inicio en el tratamiento del trastorno por déficit de atención CON/SIN hiperactividad.

Los síntomas claves son:

Déficit de atención:

– Dificultades para mantener la atención concentración.

– Parece que no escucha.

– No siguen instrucciones.

– No termina actividades.

– Dificultades para organizar tareas.

– Dificultad para acabar tareas.

– Extravían objetos.

– Evitan esfuerzo mental.

– Descuidados en actividades diarias y actividades académicas.

Hiperactividad:

– Se remueve en su asiento.

– Abandona su asiento.

– Corren, saltan en situaciones inapropiadas.

– Dificultades para dedicarse a actividades tranquilas.

– Siempre en movimiento.

– Necesidad de cambiar de actividad continuamente.

– Hablan en exceso.

– Propensos a los accidentes.

Impulsividad:

– Actúan antes de pensar.

– Precipitan respuestas.

– Dificultades para guardar turnos.

– Interrumpen actividades o conversaciones.

– Dificultades para medir las consecuencias de sus actos.

Lo habitual es que al leer este listado de síntomas, más de un padre identifique claramente a su hijo o hija, pero también hay otros padres que ven cosas que puede ser y otras que no y se preguntan: ¿igual es esto lo que le pasa a mi hijo?.

Mi respuesta es clara: “no se queden con la duda y busquen un profesional” (neurólogo, psiquiatra) que haga la evaluación y confirme o descarte si su hijo o hija tiene TDAH.

Lo “perfecto” es un diagnóstico precoz (5/6 años), un tratamiento médico y un proceso de aprendizaje de los padres para manejar mejor las situaciones que van surgiendo hasta la edad adulta. Pero no en todos los casos se da ese diagnóstico temprano.

■ ¿En qué tenemos que fijarnos los padres?

En el día a día podemos observar situaciones que nos creen una alarma, por ejemplo:

En casa:

“hay que repetirle mil veces las cosas”,

“se tira 3 horas haciendo deberes”,

“se le olvida la agenda y si no el libro y si no…”,

“no puede estar sentado mientras comemos”,

“se bloquea ante cualquier dificultad”,

“no sabe ni por dónde empezar con los deberes”….

En el colegio:

“siempre está en otra cosa,”

“molesta a los compañeros”,

“interrumpe las explicaciones”,

“es el último en sentarse”,

“no le da tiempo a acabar los ejercicios”,

“es listo pero….”

….

■ Una vez que vamos al médico y diagnostican a mi hijo ¿qué?.

Efectivamente el profesional da un tratamiento médico, unas orientaciones de que es el TDAH y cómo manejar las situaciones.

Pero el día a día………..

Tenemos que tener claro que son chavales que dan problemas, que es más difícil manejarles, pero sobre todo que sin un tratamiento adecuado, tienen un mayor riesgo de un consumo de sustancias, de accidentes….

Recordemos que no prevén consecuencias por lo tanto lo importante es el aquí y ahora.

No hay recetas mágicas, pero si algunos pequeños consejos que pueden ayudar a los padres a manejar mejor las situaciones:

■ ¿Cómo se que me escucha?

Es imprescindible que nos miren a los ojos y estar en el mismo espacio (no sirve gritarle desde la cocina: ¡a cenar!).

Deben ser ordenes muy concretas (no enrollarse con explicaciones… el niño va a desconectar enseguida)

Preguntarles si han entendido y para asegurarnos que repitan la orden.

■ A veces pierde el control y se enfada mucho

Mostrarse lo más “tranquilo” posible. En estas ocasiones normalmente el adulto también pierde los papeles, ¿cómo le pido que no grite y se tranquilice… gritando yo?

Buscarle un espacio para tranquilizarse.

Debe estar allí hasta relajarse.

Al volver comentar lo que ha pasado. SIN CRÍTICAS. NO ENTRAR EN EL JUEGO.

■ No me cuenta nada de lo que hace.

– Evitar los interrogatorios, ¿qué tal? ¿seguro que bien?……

– Buscar un momento de conversación donde todos puedan contar que tal ha ido el día. En ocasiones si el padre o la madre hacen de modelo y cuentan sus cosas ellos se animan y lo hacen.

– Comprender sus problemas. Cuando cuentan algo hay que escucharles y entenderles. Evitar comentarios como: ¡eso es una tontería!, ¡seguro

que tú has hecho algo!.

Normalmente ante un problema suyo acabamos discutiendo con ellos por lo tanto para que nos van a contar nada…. Para recibir una bronca.

Nos tiene que quedar claro que se trata de un trastorno:

– Que en un 50-80% persiste durante la adolescencia

– Que en un 30-50% persiste durante la edad adulta (Biederman, Faraone, Plizka)

– Que un niño-adolescente con TDAH no es malo, ni mal criado, tiene un TRASTORNO que le IMPIDE comportarse con normalidad.

– Que no basta con decir: “tiene TDAH”, “es una carrera de larga distancia”, hace falta un tratamiento a largo plazo, donde por una parte se trate a nivel médico y por otra se le enseñe al afectado, a su familia y a los profesores a solucionar y manejar las conductas propias del trastorno.

– Qué si no hacemos nada, el riesgo de accidentes, fracaso escolar, consumo de drogas.. se dobla al de un adolescentes “normal”.

 

MAITE URKIZU
Licenciada en Psicopedagodía por la Universidad de Deusto
Consultora especialista en conducta de niños y adolescentes
Coordinadora de profesionales de ADAHIGI

Seme-alabak aldizkaria

9. alea / 9º número
2010eko Martxoa / Marzo 2010
L.G.: SS-1023/07

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