MaternidadTTiKLiK!

No quiero dejarte marchar

 

 

 

No quiero dejarte marchar. El dolor que siento en mi interior me recuerda que estas conmigo; tengo miedo.

Si te dijera todo lo que siento, tengo tantas explicaciones, tantas vivencias… para contarte…

Si te pidiera perdón, se me suavizaría este dolor tan intenso que siento en el pecho, pero otra vez me ataca el miedo; si ese dolor que siento se desvanece, siento que te perderé, que al fin te irás…

No quiero dejarte marchar…

Te quiero y te necesito, no sabes cuanto, amatxo!

     

Benito Lertxundi – Mundurat eman ninduzun 

Ama, nola zure belaunetan 
nindadukazun denboran, 
utz nezazu zure bularrean 
burua pausa dezadan; 
ene bihotzak zer sendi duen 
nahi baiterautzut eman, 
zure ezpain sakratuetarik 
ikasi nuen mintzairan.

Ene deia amodioaren 
bidez zinuen entzun,
eta gero oinazen erdian 
mundurat eman ninduzun; 
biziaren grazia lehenik, 
gero hoinbertze maitasun, 
berant jakin dut, ama maitea, 
zendako eman dautasun. 

Adierazi zerautanean 
odolak bere mintzoa,
berriz gogoratu zitzerautan, 
o ama, zure altzoa; 
bai ta zure bularretik hartu 
esne on haren gozoa, 
orduz geroztik zurea naukan 
ene izaite osoa.

    Madre, como en aquella época
en que me sostenías en tu regazo,
déjame que descanse ahora
mi cabeza sobre tu pecho;
ya que te quiero conceder
lo que mi corazón siente,
en el idioma que aprendí
de tus labios sagrados.

Atendiste mi llamada mediante el amor,
Y luego entre padecimientos me diste a luz;
primero la gracia de la vida,
luego tanto cariño,
he sabido tarde, querida madre,
para que me diste.

Desde que la sangre me explico su verbo,
Desde que recordé otra vez, o madre, tu regazo;
así como la dulzura de aquella generosa
leche que tome de tus pechos,
Desde ahí en adelante todo
mi repleto acontecer es tuyo.

etiketak

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