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Pautas de crianza y trastornos de conducta ¿Niñ@s maltratad@s o mal criad@s?

 

Entendemos por “pautas de crianza” el conjunto de acciones, funciones, emociones y desenvolvimiento relacional que los padres llevan a cabo en el desarrollo de los hijos y que tienen por objetivo “modelar y educar” a sus vástagos.

Estas “pautas de crianza” se basan en el modelo/patrón/estilo de apego que tienen los padres y en las funciones implicadas en el subsistema parental: apoyo, educación y guía.

 

Cuando J. Bowlby desarrolló la Teoríadel Apego, hizo referencia a diferentes elementos que hoy voy a tratar de exponer para ver su implicación en las pautas y en la aparición de trastornos de conducta en la infancia. Bowlby nos explica que la relación de apego es instintiva, es decir surge del sujeto sin necesidad de cogniciones, surge de la actividad interna del individuo, aunque posteriormente irá modulándose en función de procesos de retroalimentación de información.

 

También nos explica cuáles son los COMPONENTES de dicha relación:

A.- Las conductas que llevan al establecimiento de la misma y que son las llamadas que el bebé realiza a la figura de apego, la vigilancia de ésta al bebé y la necesidad de proximidad del bebé a la figura de apego.

B.- Los modelos mentales se estructuran a partir de los recuerdos que el adulto tiene de su propia relación de apego y que le han llevado a estructurar el concepto de esa relación con su figura de apego y el concepto de sí mismo, por ello tiene una serie de expectativas en relación a lo que debe hacer y lo que el otro espera y necesita que haga que le llevan a tener una visión “macro” de la realidad de la relación (tiene que ver con las imágenes que los padres se hacen de las relaciones con los hijos, sus expectativas personales y de los otros).

C.-  Finalmente Bowlby habla de los sentimientos que se conforman en esa relación, sentimientos de seguridad ante la presencia de la figura de apego y de ansiedad ante su ausencia.

 

Avanzando en la teoría y sin olvidar los componentes mencionados, entramos en cómo debe “comportarse”, “actuar”, en una palabra responder la figura de apego para que éste se desarrolle adecuadamente y se establezca un vínculo seguro. La habilidad y capacidad que el adulto ostente para atender e interpretar adecuadamente las llamadas que el bebé envía conforman la calidad de la respuesta sensible.

 

Encontramos así dos alternativas de respuesta sensible:

  1. BUENA, que favorecerá la adaptación y el desarrollo de sensaciones de seguridad al  bebé, considerada por ello respuesta positiva, y,
  2.  LA MEDIATIZADA POR LOS MIEDOS Y/O EXPERIENCIAS EMOCIONALES de los padres.

 

La respuesta sensible es esencial en la organización psíquica del individuo.

 

Observemos que no se habla de MALA respuesta sino de mediatizada, es decir se entiende al progenitor como víctima, así mismo de un conflicto que de impide ofrecer la respuesta adecuada.

Ahora bien ¿qué es lo que pasa?, ¿con qué está asociada la respuesta sensible?, ¿qué implica?, y ¿cómo se lleva a cabo? Implica y se lleva a cabo solo por medio de una actitud empática que lleve al adulto a comprender empática y adecuadamente las necesidades y demandas del bebé y les de una respuesta contenedora emocionalmente. (Mencionamos por primera vez del concepto de contención al que más adelante me referiré con más detalle).

Siguiendo con la teoría que Bowlby desarrolló y Ainsworth estructuró y clasificó en los conocidos estilos de apego, llegamos al punto que hace referencia a cómo la relación de apego contribuye al desarrollo de un sistema de control.

 

La relación de apego como sistema de control:

  • La organización y el control de la conducta por parte de la figura de apego, ayudan y obligan a que el bebé “aprenda” a organizarla y controlarla primero por heterorregulación y en edades más avanzadas por autorregulación.
  • El adulto debe ir valorando/evaluando las respuestas, para el logro de objetivos, que da al niño en función de las condiciones, los cambios deben tenerse en cuenta para ir modificando las respuestas a las posibilidades de acción del sujeto.
  • El tiempo es el elemento cambiante por excelencia y va a influir en el desarrollo de capacidades por parte del niño, y por tanto en el desarrollo de cambios en la respuesta que el adulto da a las demandas y necesidades del niño. Evolucionando en el tiempo y modificándose en función del desarrollo.

 

George y West (1999) dicen que la función del apego para desarrollar relaciones adecuadas y seguras es esencial y que si esto no es así el sujeto será muy vulnerable a padecer diferentes trastornos mentales, desorganización afectiva y a la violencia como respuesta a sentimientos de vulnerabilidad, temor, angustia…

No voy a detenerme demasiado en la estructuración y clasificación que Mary Ainsworth hace de los estilos de apego a partir de la teoría de Bolwby y por medio del análisis de las respuestas en la llamada “situación extraña”.

 

Aunque se puede decir que la mayoría de la población se encuentra dentro de la clasificación en el estilo seguro de patrón de apego, en los años 80 Mary Main observa que hay una constante de un 13% de sujetos que no podrían ser clasificados en los 3 estilos. Estudiando en profundidad estos casos y analizando los componentes afectivos de los mismos, concluye en los años 90 en el establecimiento de un nuevo patrón el

 

DESORGANIZADO/DESORIENTADO.

 

Este patrón está asociado a los PROBLEMAS DE CONDUCTA ofreciendo una explicación a los mismos por medio de la inadecuación de la respuesta sensible de los padres, así mismo nos permite el abordaje de los trastornos que acarrea siempre que se realice precozmente.

Como está asociado a respuestas NO EMPATICAS enseñar a los padres a ser capaces de responder de este modo, aunque no sea fácil, será el objetivo a lograr. Así mismo la capacidad de ofrecer una adecuada CONTENCION  EMOCIONAL pasará por el análisis de sus dificultades emocionales y de la relación vincular que desarrollaron en su infancia.

Los casos en los que la respuesta de los padres no es adecuada a las demandas y necesidades de los hijos son los que consideramos casos de MAL TRATO en la infancia y el tratamiento y abordaje de los mismos debe ser interdisciplinar, teniendo como fin el logro de BIENESTAR EMOCIONAL.

 

LA CONTENCION

Diferenciamos contención normativa y contención emocional

 

CONTENCION NORMATIVA

Esta función contenedora a nivel normativo lleva dentro de sí los valores adscritos a los progenitores, aquellos a los que se vinculan como definitorios de su validez social, son el trabajo, la palabra, la honestidad, etc. Las normas que rigen el funcionamiento de la familia y su adecuado cumplimiento, así como las consecuencias a su no cumplimiento. Las reglas, los códigos no explicitados pero con base lo suficientemente sólida para organizar el funcionamiento de los miembros de la familia.

 

Estas normas, reglas, valores tienen por objetivo establecer un funcionamiento adecuado que organice a los sujetos desde una serie de funciones normativas que los padres deber ejercer.

 

De este modo el sujeto sabe qué se espera de él, cómo debe responder y las consecuencias que acarreará su conducta. La contención normativa ayuda al desarrollo del super-yo en el que el deber, la conciencia moral, las implicaciones de mis actos en la vida de los demás se tienen en cuenta. La contención normativa está implicada en el concepto PREDECIBILIDAD, es decir, poder calibrar a priori las consecuencias de mis actuaciones y llevarlas a cabo libre y responsablemente.

 

Cuando los padres no son jerárquicamente consistentes, es decir, son volubles en el mantenimiento de normas, dificultan enormemente que el hijo pueda organizar su conducta de un modo adecuado pudiendo adecuarla a las necesidades de su desarrollo, favoreciendo la aparición de conductas disruptivas como la expresión en primer lugar, del caos emocional que experimentan y en  segundo lugar del desconocimiento de la conducta adecuada a las situaciones emocionales y relacionales que experimente.

 

También siente el derecho a hacer lo que quiere en función del momento, tal y como lo ha aprendido de la incongruencia de los padres, de su inconsistencia a la hora de plantear las normas, en definitiva del mal hacer de sus funciones parentales.

 

Por otro lado la labor educativa de los padres no finaliza a una determinada edad del hijo, se modifica pero no cesa. Cuando los padres  delegan las pautas de crianza, o cuando no se hacen cargo de las mismas, por cansancio o inconveniencia del momento, están incumpliendo sus funciones. En el proceso educativo de los hijos no hay “vacaciones”. Dar a los hijos todo lo que piden no es quererles más o que me quieran más. Todo lo contrario, cuando no se ponen límites a las demandas o cuando no se sabe o puede decir “no” a las exigencias de niños pequeños que no conocen el valor del esfuerzo, del sacrificio, de la paciencia o del cariño como tampoco del dinero, el comportamiento de los padres es negligente al no adecuarse a las necesidades evolutivas del hijo.

 

     CONTENCIÓN EMOCIONAL

Tiene un rango diferente en complejidad dado que es necesario hacerse cargo del hijo en aspectos poco “visibles”

La ansiedad y emociones como la ira, rabia, tristeza, miedo, alegría y euforia son fenómenos que ocurren en los niños igual que en los adultos pero que los primeros no tienen las mismas estrategias de afrontamiento y resolución.

El objetivo es reconocer  y expresar las emociones propias y ayudar al otro a identificarlas y expresarlas de un modo adecuado (desarrollo de la empatía y de conductas asertivas)

Asun Ortego

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