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Oparipuina: AMETS, EL PARAGUAS Y EL CARACOL

 

Había una vez un niño que se llamaba AMETS.

Este niño era muy bueno

haciendo dos cosas muy bien,

dibujar y bailar.

 

Una tarde muy lluviosa un caracol dibujó.

Y su madre cuando lo vio un nombre le pidió.

El niño un momento lo pensó.

“Caracol-col-col” le llamaremos con ilusión.

 

Su madre, inspirada, un paraguas con orejas, ojos, boca y nariz coloreó.

Y el niño cuando lo vio  un nombre le pidió.

La madre un momento lo pensó.

”Parasol-sol-sol” le llamaremos con ilusión.

 

Y la madre y el hijo se pusieron a bailar.

¡Caracol-col-col!

Cantaba a ritmo nuestro AMETS.

¡Parasol-sol-sol!

Repetía su madre junto a él.

 

Y después del esqueleto menear

en la pared pusieron los dibujos para decorar.

Caracol-col-col a este lado.

Parasol-sol-sol junto a él.

 

Y al rato, ya no estaba, Caracol-col-col desapareció.

¡Oh! ¿Dónde estás Caracol-col-col?

¿Debajo de la cama? ¡No!

¿Dentro de un cajón? ¡No!

¿En la caja de pinturas? ¡Qué no, qué no, qué no!

 

Lo buscaron y rebuscaron

pero Caracol-col-col no apareció.

AMETS miraba triste la hoja en blanco en el salón.

 

De repente Parasol-sol-sol ya no estaba en su papel.

¡Ay que susto! ¡Ay que soponcio!

Otro más que se fue.

 

Y la amatxo al darse cuenta  va corriendo a por agua

pues del susto le han entrado ganas de beber.

 

Pero AMETS, muy valiente, en el cuarto se quedó

y miró y miró por todos los lados de la habitación.

Cuando oye que le llaman muy bajito sólo a él.

¡AMETS, AMETS! ¡Búscanos, búscanos! Escuchó.

Y se asoma a la ventana y allí estaban los dos,

muy juntitos y contentos de tener a AMETS para ellos dos.

Y AMETS muy alegre  en una mano lleva a Caracol-col-col

y en la otra a Parasol-sol-sol.

 

De repente viene un viento, muy reviento y juguetón.

Y Parasol-sol-sol se abre de sopetón.

 

¡Ay qué risa, ay qué risa!

Grita AMETS con alegría.

Pues volando por el cielo se ha encontrado, ¡que ilusión!

 

En una mano el paraguas y en la otra el caracol

y volando revolando por el cielo de la risa.

¡Ay qué risa, ay qué risa!

Grita AMETS cada vez más deprisa.

 

Y la amatxo que lo vio al aitatxo le llamó.

¡Ven corriendo por favor, y toca fuerte el tambor!

¡Que AMETS se va volando con un paraguas y un caracol!

 

El aitatxo a toda prisa coge el tambor y el saxofón.

Y tocó y tocó y la música hacia el cielo se subió.

Y subió y subió y hasta los oídos de AMETS llegó.

 

¡Ay ya ya ay! ¡Ay ya ya ay!

¡Qué el aitatxo me llama con el corazón!

Dijo AMETS ya muy serio y reserio porque esto era un follón.

 

Y Parasol-sol-sol da la vuelta remolón

hasta llegar a la ventana y entrar en la habitación.

 

Caracol-col-col al balcón.

Parasol-sol-sol al cajón.

Y AMETS muy perezoso a la cama a descansar

que por hoy ya hemos tenido aventuras que disfrutar.

 

 

 

(noviembre 2012)Pily

 

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