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‘to train up child’: umeak entrenatzeko liburu polemikoa

 

Se trata de Para entrenar a un niño, un popular manual escrito por un reverendo de los Estados Unidos. Recientes casos de violencia fueron vinculados a las recomendaciones del texto, que propone golpes con caños de tubería y dejar armas cargadas en la casa para probar la “temeridad” de los menores

 

El libro Para entrenar a un niño (To train up a child) fue publicado originalmente en el año 1994 y es obra de Michael Pearl, un reverendo evangelista originario de Tennessee, líder de la agrupación religiosa “No Greater Joy”

El manual, que ha vendido casi un millón de copias en los Estados Unidos desde su lanzamiento, recomienda para la educación de los hijos cuestionables métodos que incluyen el castigo físico en sus formas más violentas, incluso en el período de la lactancia del bebé.

El primer episodio del libro, titulado “Pégale a tu hijo” explica que “una experiencia particularmente dolorosa para la madre lactante es el bebé que muerde. Mi esposa no perdió tiempo para encontrar un remedio. Cuando el bebé la mordía, ella le tiraba del cabello (hay que buscar una alternativa para los bebés sin pelo)”.

Michael Pearl, de 66 años, también aconseja los implementos que se deben utilizar para llevarse a cabo estos castigos (“Para el menor de un año basta una vara de sauce de 25 a 30 centímetros de largo y medio centímetro de diámetro, sin nudos, que le puedan cortar la piel”) y hasta asegura que para comprobar la temeridad de un nino, es bueno dejar armas cargadas por la casa y esperar a ver la reacción de los pequeños.

Recientemente, varios casos de violencial filial ocurridos en los Estados Unidos han sido vinculados a las crueles enseñanzas del libro de Pearl, como el caso de la familia Williams, acusada de asesinar a su hija de 11 años como consecuencia de los extremos castigos a la que la sometían.

Esta pareja, que se reconoció seguidora del manual en el juicio que se les comenzó el pasado 30 de septiembre, sometió a un brutal castigo a su hija adoptada a causa de sus “faltas de conducta”, lo que la hizo merecedora de mortales golpes con un tubo de cañería, tal como lo recomendaba el pastor evangelista.


Una impactante y cruel polémica surge en Estados Unidos por un libro que entrega consejos para pegar a los menores en momentos en que en YouTube circula un video donde un juez en Texas azota descaradamente a su hija minusválida y queda impune

Así de sencillo: “Pégale a tu hijo”, es el primer consejo que entrega el libro “Cómo educar a tu hijo” (To train up a child), escrito por el pastor evangélico de Tennessee, Michael Pearl y su esposa, Debi Pearl, quienes tienen cinco hijos y han vendido casi 700 mil copias del manual, desde su primera edición en 1994, siendo traducido a numerosos idiomas, entre ellos el español.

La tesis central del libro es que la Biblia aconseja el uso de la fusta, a la que llama “varita mágica”: “Puede ser que experimentes sentimientos que te impidan pegarle a tu hijo, pero eso no es amor. Dios, que creó a los niños, y sabe lo que más les conviene, ordena a los padres que usen la fusta”.

 ¿Hasta dónde pueden llegar los padres el castigo corporal?

El video que circula en YouTube desde hace algunos días y que da escalofríos no es más que la cruda realidad de un padre pegándole a su hija con un cinturón. Lo han visto cerca de seis millones de personas y la indignación aumentó en Norteamérica, cuando las autoridades tejanas anunciaron que ha pasado demasiado tiempo para presentar cargos contra el magistrado desde el incidente y además, el juez está protegido por la difusa línea que legalmente separa el castigo corporal “razonable” del maltrato en 21 estados de ese país.

La muerte como consecuencia

Este manual de castigo es muy popular entre los padres que educan a hijos en casa. Al parecer, una práctica muy común entre los 80 millones de cristianos evangélicos del país americano.

Sin embargo, sus consejos han sido llevados al extremo. Como prueba, están las denuncias han surgido después que tres niños adoptados murieran en el 2006, el 2010 y este año por castigos de padres que seguían el libro.

Incluso, Jeri Carr, que mantiene una web para madres cristianas conservadoras lo cuestiona. “Los extremos métodos de castigo de los Pearl, unidos a la dinámica de nosotros contra ellos entre padres e hijos, donde los padres creen que deben ganar, pueden ser muy peligrosos”, afirma. Esta web fue una de las tantas que ha pedido responsabilidades a los Pearl por la muerte de Lydia Schatz, una niña de 7 años adoptada en Liberia, a la que sus “padres” azotaban durante horas, con pausas solo para rezar. La niña, que tenía ocho hermanastros, murió por las heridas y hemorragias provocadas. Los padres se declararon culpables y están ambos en prisión.

Frente a las acusaciones, el pastor evangélico en una entrevista por CNN, en el programa de Anderson Cooper 360, aclaró que el libro estaba dirigido a “cristianos fundamentalistas” y negó ser responsable de la gente mala que interpreta su libro.

“La investigación ha demostrado que las nalgadas crea a niños en el más alto nivel educativo, menos agresivos… y más emprendedores”, indicó y aseguró que pegarles a los niños pequeños los hace mejores ciudadanos.

Brutales palizas

El libro no se anda con rodeos. Pearl recomienda, por ejemplo, dejar armas de fuego por casa, cargadas, para poner a prueba a los niños, y pegarles con la vara cuando se acerquen a ellas. Sus consejos son muy específicos:

“Para el menor de un año, basta una vara de sauce, de 25-30 centímetros de largo y medio centímetro de diámetro, sin nudos que le puedan cortar la piel”. Aconseja enfáticamente pegarles a los niños con una tubería flexible de plástico, de 0,6 centímetros de diámetro, porque duele, pero no daña gravemente la piel.

Fue esa tubería la que acabó, entre muchas otras penurias, con la vida de la pequeña Hana, nacida en Etiopía pero adoptada, junto a su hermano menor, por el matrimonio formado por Larry y Carri Williams, del Estado de Washington. Hana, de 11 años, que se comportaba con cierta rebeldía, apareció muerta en el patio familiar en mayo, desnuda, desnutrida y congelada. Sus padres, fieles seguidores de la doctrina Pearl, la habían sometido a un castigo corporal implacable.

El pasado 30 de septiembre, comenzó el juicio por homicidio contra ellos, y se declararon inocentes.

La responsabilidad legal de los Pearl está en entredicho, pero nunca nadie ha presentado cargos en su contra. En otra entrevista con The New York Times el pastor aseguró que no es culpa suya si padres inestables maltratan a sus hijos.

Según informaciones publicadas en Estados Unidos, el castigo corporal es una realidad casi universal en el país, lo sufren el 94% de los niños en forma crónica (tres veces o más por semana) y a menudo severa, con uso de instrumentos como cinturones y de larga duración.

http://www.infobae.com

http://www.emol.com

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