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Ahotsa galtzea – Afonía

 

Las afecciones de garganta muestran una represión del enfado. Sentirse incapaz de expresarse. Incapacidad de hacerse valer. Rabia reprimida

La afonía se produce cuando una persona se queda totalmente sin voz y la disfonía o ronquera, cuando la voz pierde calidad acústica, es decir, cambia de tono y se hace más sucia. Las molestias en la garganta son síntomas habituales del resfriado y son muy frecuentes en niños y jóvenes.

La simple respiración que se utiliza de forma inconsciente y automática en la vida cotidiana no es suficiente para quien utiliza la voz como herramienta de trabajo. El 90% de la insuficiencia o fatiga vocal proviene de una respiración inadecuada.

El sonido del habla se produce por la vibración de las cuerdas vocales en tensión y debido al aire que pasa a través de ellas. Por eso nunca debe hablar en inspiración. La inspiración debe ser nasal, después de la cual es necesario hacer una pausa para después espirar por la boca, en forma de soplo suave y prolongado. Este soplo es el que produce la voz.

El soplo espiratorio no debe llegar a contraer los músculos del cuello. Si se altera el equilibrio muscular por una respiración exagerada o un soplo disminuido, el trastorno vocal no se hará esperar. La práctica progresiva de la relajación permite eliminar tensiones musculares adversas a una buena fonación.

Causas:

Enfermedades del aparato respiratorio. La más importante es la laringitis o inflamación de la laringe, la faringitis o inflamación de la faringe, la amigdalitis o inflamación de las amígdalas (anginas), la tos persistente, alergias, nódulos, tumores, etc…

Una voz afónica, o con un timbre o intensidad diferente puede aparecer en ciertos casos de nerviosismo. A veces surge ronca o, a veces, aguda.

Algunos casos de afonía y de disfonía pueden responder a una psiconeurosis, que es un trastorno mental en el que el paciente cree que se ha quedado sin voz. Aunque físicamente no se le detecta ningún problema en la laringe, la persona llega a perder la capacidad de emitir la voz de forma voluntaria. En este caso no hay una patología orgánica en la laringe, sino que el origen de la alteración vocal se debe a que se somatizan una serie de miedos y angustias y se utilizan la afonía o la disfonía como formas de autodefensa.

Precauciones

Las personas que por motivo de trabajo fuerzan la voz (maestros, cantantes, vendedores, relaciones públicas, locutores, etc… )


Los gritos que expresan fuertes emociones y los lloros prolongados pueden afectar a la voz, especialmente en los niños 
deben prestar un cuidado especial.

Evitar

Ingestión de productos tóxicos o irritantes: tabaco o el alcohol.

El contacto del frío con la garganta bien mediante el clima o al beber agua fría o helados.

Remedios naturales

  • El jengibre es muy recomendado para las afecciones de la garganta.
    1. Puedes probar directamente con chupar un trozo de la raíz de jengibre.
    2. Preparar una tisana de raíz de jengibre rallada, con un poco de zumo de limón y algunas cucharadas de miel, para endulzar y enaltecer sus efectos.
  • Otro de los excelentes remedios naturales contra la afonía es la combinación de cebolla y azúcar moreno.
    1. Poner a hervir dos cebollas grandes en medio litro de agua durante 15 o 20 minutos.
    2. Colar el líquido y añadir algunas cucharadas de azúcar moreno.
    3. Conservar en la nevera y beber varias veces al día.
  • Las coles, en especial el repollo, son muy útiles como remedios caseros contra la afonía. Lo aconsejable es que prepares un licuado de repollo verde.
    Coge varias hojas y agrega un poco de agua si fuera necesario, para lograr una consistencia adecuada al licuarla. Es preferible beberlo antes de ir a dormir.
  • Algunas de las plantas recomendadas para el tratamiento de la afonía son: saúco, tila, flor de malva, gordolobo, salvia, menta, malvavisco, manzanilla, tusílago y aguileña.
    Escoge entre tres y cinco plantas de las mencionadas anteriormente, a partes iguales; pon una cucharadita de postre de cada una de ellas en una taza con agua hirviendo, déjalo reposar 10 – 15 minutos y una vez que el tiempo haya transcurrido cuela la infusión y tome 2 – 3 tazas al día, fuera de las comidas.
  • Hacer gárgaras con una infusión de hojas de salvia, para lo cual se pone una cucharadita de salvia en una taza de agua hirviendo, se deja reposar durante 5 minutos, se cuela y cuando esté tibia se hacen gargarismos cada 2 – 3 horas. La sensación astringente que produce en la garganta puede resultar molesta a los niños; para evitarlo se puede preparar una infusión con salvia y manzanilla, a partes iguales.
  • Infusión de tomillo, miel y limón. Pon una cucharadita de tomillo en una taza de agua hirviendo, déjelo reposar durante 10 minutos y después cuela la infusión. Antes de tomarla añade el zumo de medio limón y una cucharada sopera de miel de romero. Bebe el preparado lentamente.
  • Un remedio excelente para las afecciones de garganta consiste en tomar un vaso de agua caliente al que se han añadido 8 gotas de extracto de propóleo.

Flores de Bach

La centaura menor es aconsejable por sus propiedades antitusígenas y estimulantes de las defensas naturales del organismo.

Aspecto psicológico

Las afecciones de garganta muestran una represión del enfado. Sentirse incapaz de expresarse. Incapacidad de hacerse valer. Rabia reprimida.

Alimentos recomendados

El objetivo principal de la dietoterapia en la afonía, la ronquera y la irritación de garganta es la selección de alimentos que reúnan propiedades antiinflamatorias, antisépticas y mucilaginosas. El resultado es un alivio del malestar y una mejoría más temprana.

  • Efecto antiinflamatorio. Hay alimentos y plantas que, por su particular composición nutritiva (vitamina A, ácidos grasos omega-3, antocianinas…), reducen los procesos inflamatorios, como el que cursa durante una afonía o ronquera. 

    A partir de los ácidos grasos omega-3, presentes en los pescados azules (DHA) y en las nueces (alfa-linolénico), se forman prostaglandinas de acción antiinflamatoria. Por ello, el consumo de estos alimentos, con cocciones suaves y blandas -en el caso de las nueces, trituradas o bien masticadas para que no empeoren la situación-, resulta interesante en caso de irritación de garganta. 

    Las hortalizas y frutas de color naranja, como la zanahoria, la calabaza, mandarinas y naranjas, son ricas en beta-caroteno que el organismo transforma en vitamina A. Ésta favorece la nutrición y la regeneración de las mucosas, mientras que, como antioxidante, se suma a la vitamina C (frutas tropicales, cítricos, kiwi) y a las antocianinas (frutas de colores rojos oscuros y granates como cerezas, ciruelas, uvas) en la nutrición y refuerzo del sistema inmunitario.

  • Poder antiséptico. Los alimentos que tienen cualidad demostrada para eliminar los gérmenes causantes de la infección y la irritación son la cebolla y los ajos. Ambos destacan por su acción antibacteriana, a la que se añade una cualidad expectorante y mucolítica. Ambos contienen compuestos azufrados, que aportan un olor y un sabor marcado, y son responsables de que su consumo facilite la eliminación de la mucosidad.

  • Propiedades mucilaginosas, suavizantes y regeneradoras de la zona irritada. Los mucílagos, un tipo de fibra soluble que tienen algunas verduras, también destacan por su acción emoliente (suavizante) y reparadora de las mucosas. Las semillas de lino son muy ricas en mucílagos, las sustancias que dan la textura gelatinosa y resbaladiza cuando están horas en remojo. Entre las verduras, destacan la borraja, el calabacín, la okra, el apio y las judías verdes. La ingesta de éstas cocidas, sus cremas y sus caldos resulta beneficiosa.

Fitoterapia: plantas calmantes

El jengibre, el llantén mayor, la malva, el malvavisco, la agrimonia y el tusílago son útiles por su acción antiinflamatoria y antibacteriana

La fitoterapia para esta irritación de garganta debe tener los mismos propósitos que la dietoterapia: utilizar plantas antiinflamatorias y antibacterianas e, incluso, con poder antitusígeno, para la tos seca e irritante que degeneraría en ronquera y afonía o las agravaría. Las plantas más empleadas con este fin son varias. Cada una tiene funciones específicas, como el jengibre, el llantén mayor, la malva, el malvavisco, la agrimonia y el tusílago; este último es muy útil para calmar la tos seca.

El jengibre, además de sus cualidades como planta digestiva, destaca por su poder antiséptico y expectorante. Este rizoma tiene un sabor característico de picor intenso que se atribuye a la presencia de una sustancia oleosa llamada gingerol. Una infusión caliente de jengibre estimula la sudoración y ayuda a eliminar mucosidades y toxinas. Se puede hacer a partir de jengibre deshidratado, que se deja cocer en agua a fuego medio unos 3 ó 4 minutos, o fresco, si se añade una cucharada de jugo o ralladura de jengibre fresco en un vaso de agua templada.

Es un remedio eficaz para resolver enfriamientos y afecciones respiratorias, así como irritaciones de garganta y tos, antes de que deriven en pérdida de voz. El exceso de jengibre puede afectar a la coagulación sanguínea, por lo que el consumo ha de ser prudente en caso de tomar anticoagulantes.

La malva y el malvavisco (ambas de la misma familia), el llantén o el aloe vera son plantas ricas en mucílagos, por lo que su consumo suaviza las mucosas y reduce la inflamación. Se pueden tomar en infusión o hacer gárgaras con ellas.

Iturriak/Fuentes:

revistanamaste.com
consumer.es

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