Amatasuna

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“Una mujer, nuestra madre, es el primer ser con quien entramos en contacto”
Daniel Stern
  

 VINCULO AFECTIVO MADRE-HIJO

El principal v√≠nculo y el m√°s persistente de todos es habitualmente el que se establece entre la madre y el ni√Īo, y se consolida como un vinculo afectivo cuando existe un amor reciproco entre el reci√©n nacido y su madre. Este v√≠nculo ser√° la base sobre la cual se desarrollaran los dem√°s v√≠nculos que establecer√° el ser humano con las dem√°s personas a lo largo de vida.

Desde que el bebé está en el vientre, la madre empieza a relacionarse con el bebé, siente sus movimientos, sus pataditas, le habla y comienza a pensar y a crearse imágenes sobre él, posteriormente cuando el bebé nace, la madre tendrá la necesidad tenerlo en sus brazos, de contemplarlo, acariciarlo, mecerlo y protegerlo. El contacto corporal, el intercambio de miradas y sonrisas entre la madre y el bebé y todas las expresiones de afecto entre ambos son las que irán formando el vinculo madre-hijo.

¬ŅC√≥mo se forma el v√≠nculo afectivo madre-ni√Īo?

El v√≠nculo se desarrolla como consecuencia de las repuestas de la madre ante las conductas innatas del ni√Īo. Desde que √©l nace, empieza a interactuar con la madre a trav√©s del contacto piel a piel, las miradas y la interacci√≥n entre ambos en el momento de la lactancia. El beb√© empieza a reconocer y diferenciar a la persona que lo acompa√Īa y lo cuida siempre, posteriormente mostrar√° preferencia por esa persona, estar√° contento con su compa√Ī√≠a y se disgustar√° en su ausencia, √©stas son las manifestaciones que indican el desarrollo del v√≠nculo entre la madre y su hijo.

Importancia del vinculo afectivo madre-ni√Īo

Las investigaciones indican que un v√≠nculo seguro entre la madre y el ni√Īo durante la infancia influye en su capacidad para establecer relaciones sanas a lo largo de su vida, cuando los primeros v√≠nculos son fuertes y seguros la persona es capaz de establecer un buen ajuste social, por el contrario la separaci√≥n emocional con la madre, la ausencia de afecto y cuidado puede provocar en el hijo una personalidad poco afectiva o desinter√©s social.

Seg√ļn indican estas investigaciones, la baja autoestima, la vulnerabilidad al estr√©s y los problemas en las relaciones sociales est√°n asociados con v√≠nculos poco s√≥lidos. Si las experiencias de v√≠nculo han sido negativas y graves, el ser humano es m√°s propenso a desarrollar trastornos psicopatol√≥gicos. Son las interacciones madre-ni√Īo las que influyen en el desarrollo socio-emocional y en la conducta actual y futura del menor.

Estableciendo un apego saludable madre-hijo

El apego es considerado como la b√ļsqueda de compa√Ī√≠a o proximidad de alguien, se forma a partir de experiencias de vinculaci√≥n con la madre o persona que cuida al ni√Īo y es saludable si es que desde el nacimiento se establece un contacto directo con el beb√©. Al mirarlo directamente y acariciarlo mientras est√° lactando, estamos brind√°ndole experiencias positivas que van a consolidar una base segura en su desarrollo emocional.

La lactancia brinda un espacio de contacto íntimo entre la madre y el bebé, puesto que al succionar se estimula al pezón produciendo la prolactina, sustancia que estimulará a la vez las conductas maternales, el contacto corporal, el olor, la voz, las miradas, serán las primeras demostraciones de amor y de comunicación entre la madre y el bebé. Amamantar ofrece un espacio para el contacto íntimo y es una forma de compartir amor con el bebé. Es una relación sentimental basada en contacto, olor, sabor, miradas y el inicio de un diálogo que luego se producirá a través de las palabras. Por otro lado, la leche materna es especial, el cerebro se alimenta de nutrientes que consolidan el sistema inmunológico del recién nacido.

El tomar al bebé en brazos (holding) es otra expresión de apego. Este determina los procesos de maduración. Cumple esencialmente una función de protección contra todas las experiencias, a menudo angustiosas, que se siente desde el nacimiento, ya sean de naturaleza fisiológica, sensorial o las vivencias psíquicas del cuerpo.

Además de la manifestación de estas conductas, es necesario el establecimiento de la empatía entre los padres y el bebé, comprenderlo, sentir cuales son sus necesidades, cuándo está contento y cuándo está molesto, acudir a su llamado y sostenerlo en brazos hará que calme sus sensaciones de angustias de naturaleza psíquica o fisiológica.

Expresiones del vínculo

La alimentación en la acción de amamantar, confluyen la necesidad de dar satisfacción a un deseo imperioso y la sensación de calidez y ternura que percibe en el regazo de la madre. El intercambio de miradas y sonrisas, el tacto delicado de la piel y toda la situación en conjunto le ayudan a sentirse querido. La alimentación está llena de contenidos de naturaleza afectiva, social, así como de connotaciones individuales y grupales.

El llanto del bebé es el primer lenguaje. El adulto tiene que llegar a comprender lo que quiere decir el llanto. Es muy importante para los padres aprender a distinguir los distintos llantos. Eso evitará tensiones en el adulto, que, con frecuencia, acaban transmitiéndose al bebé, complicando y llenando a menudo de temores las relaciones entre éste y el adulto.

El estado de vigilancia, a partir de los seis meses, el beb√© se da cuenta de que el sue√Īo es una especie de viaje durante el cual pierde contacto con el entorno inmediato y con los personajes m√°s importantes para √©l. Justamente, alrededor de este momento se instala la angustia de separaci√≥n, situada durante el octavo mes de vida. El peque√Īo se asusta de los extra√Īos porque los ve como la no-mam√°, es decir la ausencia de ella.

Cosas de la infancia

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