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Oparipuina: Una familia de Estrellas

 

izarra1Esta es la historia de dos niños, Rakel y Martín, o Rakelrrak y Martindub, que son los nombres con los que todos les conocían cuando eran estrellas del universo. Como ya sabréis-, y por si no os acordáis, os lo cuento- todos los que ahora estamos en la Tierra antes de nacer éramos estrellas. Estrellas del cielo llenas de luz que brillan y brillan.

En el cielo vivimos muy felices y contentas, pero, como somos unas estrellas muy curiosas, siempre no preguntamos cómo será vivir en la Tierra. Algunas estrellas son más curiosas todavía y se animan a ir a otros planetas como a Marte o a Plutón,  aunque que en ellos haga mucho calor o mucho frío, según el planeta que se elija.

En el mundo de las estrellas hay mucha variedad, aunque desde aquí nos parezcan todas más o menos iguales. Unas son muy grandes; otras, sin embargo, son tan pequeñas que las llaman enanas; y otras son medianas, como el Sol que, aunque no lo parezca, también es una estrella. Las hay de color azulado, rojo o amarillo según el calor que desprendan. Cuanto más caliente es la estrella más azul es su color y cuanto más fría más roja. Totalmente al revés de lo que nos ponen en los grifos del agua.

También, al igual que los humanos, viven en familias de constelaciones, -como la Osa Mayor o Casiopea-, o lo hacen de dos en dos, o de tres en tres… Algunas están algo más separadas, bien porque prefieren tener intimidad o porque son más tímidas, pero todas, todas se conocen y todas tienen algo en común. Aunque sean unas grandes, otras pequeñas, unas azules, otras amarillas, unas más nuevas, y otras más viejas, todas, todas tienen la misma esencia que las hace ser sencillamente ESTRELLAS, seres  de luz.

Y después de esta introducción comenzamos con la historia de Rakelrrak y Martindub, dos estrellas dobles, que siempre estaban juntas. Rakelrrak era un poco más grande, pero, por lo demás, se parecían bastante entre ellas. Llevaban años y años juntas, se conocían  muy bien y se querían mucho. Pero tenían un problemilla que cada vez era más y más grande: se pasaban el día cinchándose y llevándose la contraria.

Cuando una decía vamos a dar un paseo, la otra prefería echarse la siesta; si una decía que bonito este planeta, la otra estrella opinaba que era feo; si una tenía frío, la otra estaba achicharrada de calor; si una quería jugar al escondite, la otra necesitaba hacer un teatro con las demás estrellas de espectadores… Y así siempre. Y cada vez iba a peor.

Sus discusiones eran tan fuertes y tan continuas que las estrellas que vivían junto a ellas estaban preocupadísimas con tanto escándalo. Además, esto no es algo que suela suceder en el cielo, ya que las estrellas, – que por lo general se llevan bien-, tienen buen carácter y no les gusta discutir. Ellas prefieren se felices y no  complicarse la vida en discusiones tontas. Además, en caso de querer diferentes cosas, se suelen poner de acuerdo enseguida, “ahora hacemos una cosa y luego otra”, suelen pensar.

Una vez, hace ya muchísimo tiempo, Rakelrrak y Martindub organizaron una fiesta de disfraces para todas las estrellas que fue todo un éxito. Acudieron a la fiesta estrellas de todos el firmamento: del norte, del sur, del este, del oeste, del centro, de cerca, de lejos…. Fue tan grande la fiesta que todavía hoy, cuando las estrellas se juntan a tomar chocolate, recuerdan aquella grandiosa fiesta. Pero, desde entonces, nuestras dos queridas estrellas, no han sido capaces de hacer nada juntas sin discutir. No lo pueden remediar, siempre riñen y acaban enfadándose; pero al ser estrellas dobles no se pueden separar, están destinadas a estar siempre unidas.

Un día que estaban intentando decidir si ir a la Luna o visitar los aros de Saturno tuvieron una discusión tan grande que ellas mismas se dieron cuenta que no podían seguir así. Además, en el fondo, no les gustaba nada pelearse y ya estaban empezando a cansarse de estar siempre medio enfadadas o enfadadas enteras.

Así que, en el momento en el que se les acercaron otras dos estrellas que vivían cerca, Kristinakad y Patxitxad, para intentar poner paz entre ellas, aceptaron sin muchos problemas su ayuda. Esto  ara ellas ya era un progreso, pues esta vez apenas habían discutido. Las dos estrellas vecinas les propusieron acudir a la estrella Sol para hacerle una consulta sobre su situación.

eguzkiaEl Sol que es de las estrellas más sabias, conoce muchas y muchas historias, tanto de los que viven en la Tierra como de lo que pasa en el firmamento, les escuchó atentamente, aunque ya sabía lo que pasaba entre Rakelrrak y Martindub sobradamente. Pero, como es muy educado, escucha siempre en silencio y con gran atención cuando le piden ayuda, tal como lo hacen los seres sabios e inteligentes: siempre respetando a los demás. Cuando, nuestras dos estrellas amigas, acabaron de exponer la situación el Sol habló primero con Patxitxad y Kristinakad:

-¿Estáis dispuestos a ayudar a Rakelrrak y Martindub de verdad?

-Sí, por supuesto- contestaron a la vez Patxitxad y Kristinakad.

-Son vecinas nuestras y estamos muy preocupadas por su problema. Nos gustaría mucho poder ayudarles-explicó Patxitxad.

-Pues entonces la solución es fácil. Tenéis que dejar el cielo y bajaros a vivir a la Tierra- les dijo el Sol.

Además de algún que otro consejo más también les explicó que las estrellas suelen ir a vivir a la Tierra para aprender cosas que en el cielo no se pueden experimentar, o a solucionar  problemas que no se entienden en el firmamento pero en la Tierra sí.

Así que, como todos estaban de acuerdo, empezó a prepararse todo el plan. Primero irían a la Tierra Patxitxad y Kristinakad. Al principio tendrían que vivir separados y pasado un tiempo encontrarse, enamorarse y quererse tanto que quisieran tener dos hijos a los que, por supuesto, adorarían desde el primer momento.

Después, Martindub y Rakelrrak se tuvieron que poner de acuerdo , para decidir quién de los dos llegaría antes a la familia. Como tardaban en llegar a un arreglo fue el Sol quien finalmente lo decidió:

Primero irás tú, Rakelrrak– decidió el Sol.- Te llamarás Rakel y serás una chica. Después, pasados cuatro años, irás tú- dijo el Sol dirigiéndose a Martindub-. Serás un chico y te llamarás Martín.

Y desde ese momento en el cielo están todos muy pendientes de qué es lo que pasará entre Martín y Rakel. Unos apuestan a que no llegarán nunca a llevarse bien; otros, como el Sol, están convencidos de que lo lograrán, aunque les costará un poco de esfuerzo. Luego, están los planetas como Marte y Plutón, que unos días apuestan a que sí lo van a lograr y otros días apuestan por todo lo contrario.

Yo, que escribo esta historia estoy convencida de que  como se quieren tanto, será para ellos mucho más interesante aprender a llevarse bien que seguir discutiendo; así que apuesto a que lo lograrán con facilidad, y, además, también apuesto a que se divertirán mucho a lo largo de su vida en la Tierra.

Y tú, Rakelrrak ¿qué opinas? Y tú, Martindub, ¿estás de acuerdo con Rakelrrak?

 

 

(marzo 2013) Pilycorazon-pily

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